martes, 27 de diciembre de 2011

Crossroads


Crossroads, siempre decisiones por tomar. Siempre la elección equivocada. ¿Hubiera sido mejor la otra opción? Tarde. Ése es un barco que ya zarpó.

En esta vida nunca puedes elegir la opción 'ambas'; nunca puedes elegir 'todas'. Tienes a) o b), sí o no, etc. Alternativas mutuamente excluyentes. Suponen un riesgo. Exigen una apuesta. No puedes andar a la vez por dos caminos divergentes (ni siquiera por dos caminos paralelos). No puedes elegir norte y sur. No puedes elegir frío y caliente. Crossroads una y otra vez. Una mochila enorme de decisiones fatídicas a la espalda. 'Igual tanto error me lleva a algo bueno'. Optimismo estúpido; optimismo mediocrizante.

Nunca hay nadie a tu lado cada vez que llegas a una encrucijada. La decisión recae solamente en ti y, por tanto, sólo tú debes cargar con el peso de la decisión y de la equivocación posterior. Decisiones que se tienen que tomar en microsegundos, la mayoría de veces sin tener siquiera todos los datos necesarios para valorar. Decisiones que te pueden llevar a la locura, a la perdición y al fracaso más absoluto. No necesariamente en ese orden. A veces, lo mejor sería que existiera un Destino que eligiera por nosotros, que decidiera, que impusiera; eso nos quitaría la responsabilidad y la correspondiente carga. Siempre podríamos culpar al Destino, al Azar, a un Ser Supremo, etc. Con el libre albedrío viene la tortura de la duda: '¿habré hecho bien?', '¿y si hubiera hecho otra cosa?', '¿cómo habría sido...?', etc. Tortura día y noche, la daga fría de la inseguridad, de la incerteza.

Una nueva encrucijada. Paro en seco. Me siento en el suelo para tomarme un tiempo de reflexión. Los dos caminos dan poca fiabilidad. Ninguno me garantiza llegar al destino al que quiero llegar. No hay pistas. El tiempo se acaba. Tiro de intuición, de lo que algo dentro de mí me indica. Elijo un camino. En el primer paso, una brisa ligeramente siniestra me eriza la piel. Es la primera señal de alerta: el error ha sido consumado. Al darme la vuelta para retroceder sobre mis pasos, no hay otro camino. Se ha cerrado la otra opción y también el camino hacia atrás. Sendero único, sendero de perdición...

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